Una serie de eventos sin importancia
Iba en el auto escuchando a esos grandes que hacían grandes cosas con pocos recursos. Estaba muy seguro de sí mismo. Lo estaba? No creo. Después de todo, de qué diablos iba a estar seguro? Compuso él alguna de esas notas tan maravillosas? Obviamente no. Él nunca aspiró a hacer algo tan grande, sólo trabajos medianos.
Iba en el auto escuchando a esos grandes que hacían grandes cosas con pocos recursos. Se sentía muy inseguro y bulnerable. Con la cabeza apoyada en la mano que se apoyaba en la cabeza. Y entonces, zaz! El A orgásmico en la tonalidad de A menor, igual de orgásmica dentro de esa armonía.
Iba en el auto escuchando a esos grandes que hacían grandes cosas con pocos recursos. Se sentía muy inseguro y bulnerable. Y entonces, zaz! El orgásmo. Entonces soltó el volante, estaba muy feliz. Cantaba (solfeaba) la música. Ese ser tan maravilloso. Y cómo cambiaba todo con sólo cambiar UNA nota! Los misterios de la música, bendita sea ella. Gritó, varias veces, siempre un frenético AH! AH! AH! Nunca se había sentido como una mujer y un hombre al mismo tiempo. Se retorció de placer. Los conductores vecinos escucharon sus gemidos a través de los critales y lo vieron con horror. Un ser retorciendose en agonía. Pero pasaron rápido, tenían que salir del enbotellamiento. Pero él no tenía la capacidad para moverse. Pataleó, pisó el acelerador.
Iba en el auto escuchando a esos grandes que hacían grandes cosas con pocos recursos. Se sentía muy inseguro y bulnerable. Y entonces, zaz! El orgásmo. Y luego, el choque. Como si un recarpeteado mediocre y insidente causado por el mismo no fueran suficientes para volver loca a la ciudad entera (porque todos deciden siempre salir el mismo día a la misma hora: "temprano para que el trafico no nos atrape". Pendejos). Aparte, un choque causado por un loco o un ebrio o alguien que aceleró estúpidamente y fue a dar contra el auto vecino. Un conductor vecino decidió salir para gritar la historia de su vida, como culpando a los que apenas habían chocado. Y bueno, igual y si era su culpa que él fuera un perdedor-esclavo-de-cubículo-con-una-esposa-fea-y-poco-amorosa-y-con-hijos-estúpidos-y-malcriados-por-no-decir-mal-agradecidos, pero eso nunca lo sabremos. Entonces, llamó a la ambulancia. Había dos muertos. Un joven con aspecto vagabundesco y una mujer que usaba un abrigo de imitación barata de ming.
Iba en el auto escuchando a esos grandes que hacían grandes cosas con pocos recursos. Se sentía muy inseguro y bulnerable. Y entonces, zaz! El orgasmo. Y luego, el choque. Un señor curioso se asomó a ver qué pasaba. Había dos muertos. Un joven y una mujer. Él (el del orgasmo), y otra mujer. El impacto fue tan grande que lo mató, y su cuerpo muerto no pudo controlar su auto, u causó un accidente y mató a la otra señora. Ahora todos estaban tristes y desconcertados. Llegó la ambulancio, se los llevó a los dos. Una estaba mutilada, definitivamente muerta. Era un milagro que el viudo siguiera vivo. Pero el otro estaba intacto. Carne fresca. No tenía heridas, ni marcas, ni nada. Sólo murió.
Iba en el auto escuchando a esos grandes que hacía grandes cosas con pocos recursos. Se sentía muy inseguro y bulnerable. Y entonces, zaz! El orgasmo. Y luego, el choque. Un señor curioso se asomó a ver qué pasaba. Había dos muertos. Un joven y una mujer. Llegó la ambulancia. Ella estaba mutilada. Él no tenía marcas, sólo había muerto. No tenía familia. Había muerto todos antes. Su madre y su novio (que era su primo) murieron en un extravagante accidente automovilístico. El insesto (lo cliché) tiene un final cliché (caer por un barranco). Su hermana había ido a viajas por el mundo con su esposo. Se perdieron en el triángulo de las Bermudas, así que estaban prácticamente muertos. La ley lo respaldaba. Como siempre, la ley no necesita pruebas. Los abuelos y los tíos no estaban registrados. Al joven no le gustaba mucho su familia. Su padre, al divorciarse de su madre, se enojó con el chico ya que éste no lo escogió como el que le daría un techo y comida y gastos escolares y molestias; y este hecho (el no ser molestado) molestaba sobremanera al padre, así que se divorsió cambien de su hijo. Sólo su novia lo reclamó, junto con un amigo suyo. Siguiendo los deseos del joven, lo cremaron, y en el camino al horno, se fue tocada la Lacrimosa del Requiem de Mozart. Sus se cenizas se depositaron dentro de su violín, y eventualmente entraron en los poros de la madera. El sonido mejoró notablemente.
Iba en el auto escuchando a esos grandes que hacía grandes cosas con pocos recursos. Se sentía muy inseguro y bulnerable. Y entonces, zaz! El orgasmo. Y luego, el choque. Un señor curioso se asomó a ver qué pasaba. Había dos muertos. Un joven y una mujer. Llegó la ambulancia. Ella estaba mutilada. Él no tenía marcas, sólo había muerto. Su novia y un amigo reclamaron su cadaver. Lo cremaron y depositaron sus cenizas dentro de su violín, donde siguió haciendo música toda la eternidad.
Iba en el auto escuchando a esos grandes que hacían grandes cosas con pocos recursos. Se sentía muy inseguro y bulnerable. Con la cabeza apoyada en la mano que se apoyaba en la cabeza. Y entonces, zaz! El A orgásmico en la tonalidad de A menor, igual de orgásmica dentro de esa armonía.
Iba en el auto escuchando a esos grandes que hacían grandes cosas con pocos recursos. Se sentía muy inseguro y bulnerable. Y entonces, zaz! El orgásmo. Entonces soltó el volante, estaba muy feliz. Cantaba (solfeaba) la música. Ese ser tan maravilloso. Y cómo cambiaba todo con sólo cambiar UNA nota! Los misterios de la música, bendita sea ella. Gritó, varias veces, siempre un frenético AH! AH! AH! Nunca se había sentido como una mujer y un hombre al mismo tiempo. Se retorció de placer. Los conductores vecinos escucharon sus gemidos a través de los critales y lo vieron con horror. Un ser retorciendose en agonía. Pero pasaron rápido, tenían que salir del enbotellamiento. Pero él no tenía la capacidad para moverse. Pataleó, pisó el acelerador.
Iba en el auto escuchando a esos grandes que hacían grandes cosas con pocos recursos. Se sentía muy inseguro y bulnerable. Y entonces, zaz! El orgásmo. Y luego, el choque. Como si un recarpeteado mediocre y insidente causado por el mismo no fueran suficientes para volver loca a la ciudad entera (porque todos deciden siempre salir el mismo día a la misma hora: "temprano para que el trafico no nos atrape". Pendejos). Aparte, un choque causado por un loco o un ebrio o alguien que aceleró estúpidamente y fue a dar contra el auto vecino. Un conductor vecino decidió salir para gritar la historia de su vida, como culpando a los que apenas habían chocado. Y bueno, igual y si era su culpa que él fuera un perdedor-esclavo-de-cubículo-con-una-esposa-fea-y-poco-amorosa-y-con-hijos-estúpidos-y-malcriados-por-no-decir-mal-agradecidos, pero eso nunca lo sabremos. Entonces, llamó a la ambulancia. Había dos muertos. Un joven con aspecto vagabundesco y una mujer que usaba un abrigo de imitación barata de ming.
Iba en el auto escuchando a esos grandes que hacían grandes cosas con pocos recursos. Se sentía muy inseguro y bulnerable. Y entonces, zaz! El orgasmo. Y luego, el choque. Un señor curioso se asomó a ver qué pasaba. Había dos muertos. Un joven y una mujer. Él (el del orgasmo), y otra mujer. El impacto fue tan grande que lo mató, y su cuerpo muerto no pudo controlar su auto, u causó un accidente y mató a la otra señora. Ahora todos estaban tristes y desconcertados. Llegó la ambulancio, se los llevó a los dos. Una estaba mutilada, definitivamente muerta. Era un milagro que el viudo siguiera vivo. Pero el otro estaba intacto. Carne fresca. No tenía heridas, ni marcas, ni nada. Sólo murió.
Iba en el auto escuchando a esos grandes que hacía grandes cosas con pocos recursos. Se sentía muy inseguro y bulnerable. Y entonces, zaz! El orgasmo. Y luego, el choque. Un señor curioso se asomó a ver qué pasaba. Había dos muertos. Un joven y una mujer. Llegó la ambulancia. Ella estaba mutilada. Él no tenía marcas, sólo había muerto. No tenía familia. Había muerto todos antes. Su madre y su novio (que era su primo) murieron en un extravagante accidente automovilístico. El insesto (lo cliché) tiene un final cliché (caer por un barranco). Su hermana había ido a viajas por el mundo con su esposo. Se perdieron en el triángulo de las Bermudas, así que estaban prácticamente muertos. La ley lo respaldaba. Como siempre, la ley no necesita pruebas. Los abuelos y los tíos no estaban registrados. Al joven no le gustaba mucho su familia. Su padre, al divorciarse de su madre, se enojó con el chico ya que éste no lo escogió como el que le daría un techo y comida y gastos escolares y molestias; y este hecho (el no ser molestado) molestaba sobremanera al padre, así que se divorsió cambien de su hijo. Sólo su novia lo reclamó, junto con un amigo suyo. Siguiendo los deseos del joven, lo cremaron, y en el camino al horno, se fue tocada la Lacrimosa del Requiem de Mozart. Sus se cenizas se depositaron dentro de su violín, y eventualmente entraron en los poros de la madera. El sonido mejoró notablemente.
Iba en el auto escuchando a esos grandes que hacía grandes cosas con pocos recursos. Se sentía muy inseguro y bulnerable. Y entonces, zaz! El orgasmo. Y luego, el choque. Un señor curioso se asomó a ver qué pasaba. Había dos muertos. Un joven y una mujer. Llegó la ambulancia. Ella estaba mutilada. Él no tenía marcas, sólo había muerto. Su novia y un amigo reclamaron su cadaver. Lo cremaron y depositaron sus cenizas dentro de su violín, donde siguió haciendo música toda la eternidad.
